DÍA MUNDIAL DE LOS OCÉANOS

DÍA MUNDIAL DE LOS OCEANOS

Los océanos, mundos celestes de riqueza incalculable que alguna vez fueron sueño de aventureros e inspiración de asombrosos fábulas e historias, ya no son más personajes lejanos al ser humano.

Desde hace mucho tiempo forman parte de una larga cadena que el hombre ha diseñado para subsistir en el mundo y conducirse a través de él.

Del mar se obtiene millones de toneladas de pescado al año y las industrias relacionadas con éste se han expandido considerablemente en las últimas décadas.

Con el desarrollo de preservas petroleras y de gas natural en los océanos se abastece a gran parte de la demanda mundial de hidrocarburos combustibles.

Asimismo, la generación de energía eléctrica, al utilizar sus movimientos y temperatura, es otro de sus enormes potenciales.

Son diversos los campos de desarrollo que ha logrado el hombre a partir de las riquezas que esconden las aguas de los océanos.

Sin embargo, poca es la retribución que reciben estas despensas naturales de parte del ser que más ha utilizado sus recursos a lo largo de la historia.

Si bien los océanos contienen una diversidad inimaginable de especies, desde la ballena azul de 100 toneladas hasta la pequeña anémona de mar que sobrevive adhiriéndose al cangrejo ermitaño, sus riquezas podrían tener fin.

La capacidad de las flotas pesqueras, según el Fondo Mundial para la naturaleza (WWF), se ha multiplicado por cinco en las últimas cuatro décadas y la Sociedad Americana de Pescadores ha reconocido que la capacidad de capturas de sus socios ha aumentado al 300 por ciento, mientras que las capturas reales han descendido 70 por ciento.

Los peces oceánicos, al parecer infinitos se encuentran amenazados, al ser extraídos en una tasa mayor a las que ellos pueden reproducirse. Según la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 60 por ciento de las 200 especies de peces de consumo se encuentra en peligro por sobreexplotación pesquera.

Pero no solo sus habitantes corren riesgos prevenibles en los océanos. Numerosos animales que viven de ellos también padecen las consecuencias de mares contaminados y no tan ricos como antes.

Los agentes de contaminación más dañinos que tienen los océanos son los seres humanos.

Grandes poblaciones costeras de los continentes son las más perjudiciales en las recientes décadas. El crecimiento desmedido de algunas comunidades, con todo lo que este fenómeno acarrea, como la ingente cantidad de basura, es un problema latente que acecha la pureza de los océanos.

Restos de plásticos son llevados por el mar hasta aguas profundas, donde peces o delfines inocentes se asfixian al ingerirlos.

Vertidos urbanos e industriales, así como contaminantes químicos de uso agrícola (fertilizantes, pesticidas), llevados por el río al mar, componen el 80 por ciento de la contaminación proveniente de fuentes terrestres.

Mientras, en lo que se refiere a la contaminación de origen marino (20 por ciento del total), se distinguen los impactos derivados de la limpieza de las mismas embarcaciones y el producido por los accidentes (vertidos, mareas negras u otras causas).

Hablar de los beneficios que los océanos nos brindan, así como las penurias por las que actualmente atraviesan, nos tomaría más espacio y tiempo.

Gracias a ellos nos deshacemos de 3 millones de toneladas de bióxido de carbono al año, encontramos medicamentos importantísimos y nos alimentamos de manera sana.

A pesar de que ya existen iniciativas para protegerlos en la mayoría de sus latitudes, aún hace falta regular su protección en alta mar, donde la tutela de los estados costeros no llega y donde ocurren diariamente desmanes de todo tipo. Parecería que hasta ahora no se comprende la importancia que los océanos tienen para nuestra subsistencia. En el mar están nuestros orígenes, la clave de la vida y también nuestro destino. Salvarlo es salvar a nosotros mismos.

 

E.T.R - DEVIDA PIRDIAS

 

 

 

 

 

 

 

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